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Incendios forestales: 3 respuestas para 3
mitos
Las
estadísticas oficiales son claras: durante el primer
trimestre de 2006 en Guatemala ha habido menos incendios
forestales que el año pasado. La propaganda alrededor de
estos números intenta a hacer creer a la población que hay
más efectividad que antes en el control de los fuegos. |

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Sin embargo, las
evidencias muestran que la lucha contra la quema de los
bosques está muy lejos de enfrentar las causas de raíz que los
originan. Trópico Verde da 3 respuestas a 3 de los mitos más
comunes en este asunto. Desenmascarar estos mitos puede
ayudar a que se dejen de plantear labores cosméticas y que se
enfrente con mayor eficacia este problema. Al fin y al cabo,
lo que se encuentra en juego es la supervivencia de los
últimos bosques remanentes en el país.
Mito 1:
se están realizando tareas de
prevención de incendios forestales en Guatemala
Realidad:
Una buena parte de
los incendios forestales que se han declarado desde 1998 hasta
la actualidad en Guatemala se han dado dentro de áreas sujetas
a algún tipo de protección por la ley. El problema en la
inmensa mayoría de estas áreas protegidas proviene de que el
organismo encargado de su control, el Consejo Nacional de
Áreas Protegidas (CONAP), no ha cumplido con su papel y ha
permitido que en ellas se realicen todo tipo de actividades
ilegales que quedan en la impunidad. El incumplimiento de la
ley se ha convertido en el principal factor causante, de
manera directa o indirecta, de los incendios forestales en
Guatemala. La principal labor de prevención de la quema de
los bosques se está dejando de lado, y mientras no se aplique
la ley y se tome con seriedad su refuerzo, la mayoría de las
actividades de prevención de incendios forestales seguirán
limitadas a meras cuestiones cosméticas y de propaganda.
Mito 2: los incendios forestales
se combaten durante la época seca.
Realidad:
La mayoría de los
incendios forestales en Guatemala se están directamente
vinculados a actividades humanas, muchas de ellas relacionadas
con prácticas agrícolas y ganaderas. En los lugares donde
está avanzando la frontera agrícola –generalmente dentro de
áreas protegidas–, los terrenos se talan varios meses antes de
que inicie la época seca con el fin de que la vegetación esté
lista para quemarla durante la temporada de menos lluvias. Si
las autoridades controlaran estas talas, que en muchos casos
son ilegales, el problema sería mucho menos severo que en la
actualidad. En otras palabras, el combate de los incendios
forestales nunca va a ser efectivo sin un adecuado control de
la tala del bosque durante todo el año.
Mito 3: mientras más pequeña sea
el área afectada por los incendios forestales mayor es la
efectividad que se está teniendo en su control.
Realidad:
Una vez que se ha
desatado un incendio forestal las medidas de control son
extremadamente difíciles. Si se logra extinguir, generalmente
se debe a factores externos (tales como lluvias, cambio en los
vientos y la topografía del terreno), más que a las labores
que se realizan para apagarlo. Además, hay ecosistemas como
los pinares, cañaverales y monte seco, en los que el control
del fuego es especialmente difícil. En ellos es de esperar
que el fuego avance más rápido y de forma más agresiva, de
manea que las posibilidades de que sea totalmente arrasado por
las llamas hasta que no haya más material combustible, son
altas. Sin embargo, en otros tipos de ecosistemas con una
vegetación menos inflamable y en los que la humedad sea mayor,
el fuego puede no extenderse de forma generalizada sino sólo
en aquellos sitios en donde las condiciones sean más
propicias. En ambos casos la extensión del terreno quemado
está vinculada a las condiciones que encuentra el fuego a su
paso y no tiene nada que ver con el control que se intentó
realizar sobre el incendio. Es un error muy común pensar que
donde menos se quemó hubo mejor control y viceversa. Este
error de criterio lo utilizan con frecuencia los enemigos de
los parques nacionales –sobre todo madereros y grupos de
interés– para hacer creer que los lugares de conservación
están fracasando, y de esta manera apropiarse de los recursos que en un área protegida les están vedados.
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