Blog de Trópico Verde

jueves 5 de marzo de 2009

Noticias Ambientales 5/3

Siglo XXI (1)

SOBRE LA MORATORIA EN LA MINERÍA
Curiosamente, la oposición a la minería de cielo abierto es contra una firma extranjera que tiene tecnología. Se está considerando una moratoria en la concesión de licencias de exploración y explotación de minería a cielo abierto. Cabildean unos pocos grupos ambientalistas, el ministro de medioambiente, algún que otro obispo de la Iglesia Católica, y otros grupos de presión que demuestran algún interés propio. Se han opuesto a la minería a cielo abierto, especialmente desde que una minera con fuerte inversión del extranjero y gran conocimiento técnico y operativo (Know how) comenzó a operar hace unos años extrayendo oro.

El Periódico (1)

Vecinos aún reciben agua contaminada en su casa
Un estudio encontró que el líquido que consumen los habitantes de la colonia Valle de La Mariposa, en Amatitlán, tiene arsénico, plomo y coliformes fecales.

Prensa Libre (2)

Dictamen en contra de moratoria minera
La Comisión legislativa de Energía y Minas oficializó ayer el dictamen en contra de un proyecto de ley que buscaba declarar una moratoria de seis meses para otorgar licencias de exploración y explotación minera. A cambio, se intentará aprobar una nueva norma en esa materia.

Funciones del Ejército
Se entiende que el Ejército es garante de la soberanía nacional, pero ¿por qué no cumple de la misma manera como lo hizo en el conflicto armado (donde se excedió contra la población civil) y pone en su lugar a los “intocables” que depredan zonas protegidas con abuso de poder e impunidad, como en Petén y Amatique? ¿Así pretendemos el territorio de Belice, para causar depredación y anarquía?

Diario de Centro América (1)

El inicio fue desastroso, hubo cortes de energía, voltaje bajo y descontrol en pagos.
Pero con la práctica se fueron solucionando los problemas.

La hidroeléctrica Chel: fruto de la tenacidad sobre la adversidad San Gaspar Chajul, Quiché

La casa de máquinas de la mini hidroeléctrica funciona con tecnología accesible y tiene capacidad para 440 usuarios actuales.

Pedro De León Corio, de la Asociación Hidroeléctrica Chelense, ACH, recuerda que cargaron maquinaria y tubería sobre sus hombros, cruzando las aguas del río Xesayí . “La necesidad de la energía eléctrica nos hizo trabajar duro. Nos dimos cuenta que nadie lo haría por nosotros”.

Aunque el calendario gregoriano marque el siglo XXI en la historia de la humanidad, hay comunidades en Quiché que permanecen en condiciones similares a las de la Edad Media: sin los servicios básicos. Ese reto fue superado por los residentes de Chel, una región de San Gaspar Chajul, que incansables y con el apoyo técnico y fincanciero, trabajaron hasta lograr construir una micro hidroeléctrica que les provee de energía y es amigable con el ambiente.

Quien visita Chel observa de inmediato, el contraste con las comunidades vecinas. Sus habitantes tienen alumbrado público y servicio eléctrico domiciliar a un costo de Q1.00 por kilovatio. Una familia paga Q30.00 por mes si utiliza el servicio sólo para iluminación. Quienes poseen aparatos eléctricos y algún tipo de comercio reciben una factura mensual por Q80.00. Los residentes tienen a disposición un teléfono satelital y servicio de cable.

Un relato de sacrificio y trabajo

Pedro De León Corio, de la Asociación Hidroeléctrica Chelense, (ACH) narra la manera en que los pobladores colaboraron en la construcción del proyecto. Recuerda que cargaron maquinaria y tubería sobre sus hombros, cruzando las aguas del río Xesayí . “El camino es escabroso y sufrimos transportando los materiales sobre la espalda. Sin embargo, la necesidad de la energía eléctrica nos hizo trabajar duro. Nos dimos cuenta que nadie lo haría por nosotros”.

Con orgullo, muestra las fotografías de la gente trasladando materiales y explica cómo el río estuvo a punto de arrastrar un camión cargado de materiales costosos. Una vez más, prevaleció la perseverancia de cientos de hombres y mujeres y pudieron sacar el vehículo.

La meta de lograr el servicio de energía unió a los habitantes de Chel, incluso les ayudó a superar diferencias que vivieron durante el conflicto armado. Según un documento de la Fundación Solar, la asociación privada que les apoyó para ejecutar el proyecto: “ Había una débil o incipiente organización productiva, con enfoques encontrados al respecto del manejo de los recursos naturales”.

Aprendices en el camino

El representante de ACH agrega que la ayuda técnica y el apoyo de entidades internacionales fue esencial “ya que no sabíamos nada de energía eléctrica”. Entre los vecinos algunos han cursado hasta tercer grado de primaria y otros son analfabetas. Pero con voluntad y luego de varias capacitaciones, tomaron la decisión de construir la microhidroeléctrica.

La agrupación es dirigida por una asamblea general de socios y por una junta directiva. Distribuye el servicio de energía eléctrica, el teléfono comunitario y toda la asistencia que en el futuro ofrezcan a la comunidad.

El inicio fue desastroso, explica De León, hubo cortes de energía, voltaje bajo y descontrol en pagos. Pero con la práctica adquirida se fueron solucionando los problemas.

Se presta asistencia a las aldeas de Chel, Jala de las Flores y Xesayí, y cuenta con 440 usuarios. Hay 900 socios de los cuales 726 se encuentran activos, conformados en un 50% de hombres y un 50% de mujeres.

La mini hidroeléctrica de Chel genera 165 Kilowatts y produce 13 mil voltios en líneas de alta tensión. Su costo fue de Q6.5 millones y se contó con el aporte de la Fundación Solar, Fonapaz y la Organización Internacional de Migraciones, OIM, y otros donantes pero especialmente el aporte de la comunidad, cuya mano de obra se valoró en Q 600 mil.

Según el estudio de factibilidad elaborado por Ana Palma Cajas, ingeniera industrial, la asociación “no está facultada para cobrar una tarifa por el servicio sino una compensación para cubrir costos de operación y mantenimiento. El valor del trabajo y sostenimiento será de Q 157 mil por año.”

Entre los planes futuros está la ampliación del servicio a las comunidades Juá y Xaxmoxán. Previo a ello, sus residentes deben ingresar como asociados y aceptar un pago más alto por el servicio ya que la distancia requiere instalación adicional de cables.

Según Palma Cajas las poblaciones rurales como Chel, no representan un mercado atractivo para la iniciativa privada, ni están incluidas en los actuales planes gubernamentales de electrificación rural.

La hidroeléctrica de Chel es una muestra de que se puede generar energía limpia y barata cuando existe voluntad de la población y las autoridades . La región padeció severamente durante el conflicto armado sin embargo, como dicen sus pobladores “los que nos quedamos, vimos la muerte de frente y si Dios nos dio la posibilidad de seguir viviendo, tenemos que cambiar el futuro para nuestros hijos.”

¿Por qué amamos la tierra?

Sobre su rostro moramos, descansamos, sobre su rostro colocamos nuestro pie cada amanecer, sobre su rostro caminamos todos los días, por ella es posible respirar aire puro.

Porque nuestro ser es parte de ella, la persona humana es tierra, es agua, es aire, es energía. Comprender la profundidad de esta sabiduría maya implica recuperar el humanismo.

Ayer en el Ajaw Caj'i Toj' celebramos los ocho días de la partida a la otra dimensión de la vida de mi tío abuelo Benito López Ajtzip, el próximo 21 de marzo habría cumplido 96 años. Su regreso fue inusitado, sus hijos, nietos y sobrinos aún no asimilamos su ausencia física en el seno de nuestra familia. No obstante, su partida nos ha dejado una gran lección y mucha reflexión sobre la relación real que debemos tener con la sagrada Tierra.

Él amó a la Madre Tierra , como aquel hijo que ama y cuida con mucha ternura a su madre quien le dio la vida. El solía aconsejar: “ la Sagrada Tierra es nuestra madre, hay que cuidarla, trabajarla con mucho amor y alegría; ella nos da de comer, de beber, sobre su rostro moramos, descansamos, sobre su rostro colocamos nuestro pie cada amanecer, sobre su rostro caminamos todos los días, por ella es posible respirar aire puro. Por eso, las personas somos tierra, agua y aire. Cómo no la vamos a amar y cuidar”. Esta sabiduría, fue la base de su relación con la madre naturaleza, él convivió con la Sagrada Tierra hasta el último día de su vida.

La última vez que conversamos me dijo —mientras me pueda parar sobre el rostro de la Sagrada Tierra y pueda caminar, sé que me dará energía para trabajar; dejaré de hacerlo cuando mis ojos dejen de ver, mis manos no puedan moverse y mis pies dejen de caminar—, tal como él lo deseó, así se fue.

En una de nuestras visitas a su casa, cuando mis hijos eran más pequeños, él les preguntó, —qué es lo que les gusta comer más de lo que nos da nuestra Madre y Sagrada Tierra— los niños sonriendo sólo movieron su cabecita, de un no sé. Repliqué diciendo que el problema que tenía con ellos, es que sólo comían lo que les gustaba.

Abrazó a mis hijos —les dijo— “por el tiempo que han vivido en la capital, seguramente nunca han sentido el olor que suelta la Madre Tierra con las primeras lluvias, no habrán corrido tras los pájaros que revolotean sobre las flores de la chilca. Para que sepan de dónde vienen y les dé hambre, sembraremos maíz; al mediodía nos sentaremos debajo de un árbol y experimentarán que cuando hay hambre no se desperdicia nada y lo que se come se hace con gusto porque ha sido el producto de nuestro esfuerzo y sudor”.

Para él, el desamor a la tierra significaba no amarse a sí mismo, no pensar en las futuras generaciones. Su sabiduría no ha quedado en saco roto: DESCANSE EN PAZ.

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